¡Atención! Este sitio usa cookies para facilitar su navegación.

Si no cambia la configuración de su navegador, usted acepta su uso.

Acepto

En 1945, en Nagasaki, Japón, después del lanzamiento de la bomba atómica el Dr. Tatsuichiro Akizuki, director del Urakami Dai-Ichi Hosital (actualmente llamado St. Francis Hospital) salvó muchas vidas alimentándose con arroz integral y sopa miso con algas. El Dr. Hiromitsu Watanabe, del Research Institute for Radiation, Biology & Medicine de la universidad de Hiroshima, estudió ampliamente el efecto protector del miso tanto en radiación como en cáncer. Otros investigadores se han sumado a estos estudios y actualmente podemos afirmar que el miso favorece la descarga de sustancias radiactivas en el cuerpo y, además, el HEMF, la sustancia antioxidante del miso, favorece la eliminación las células cancerosas causadas por la radioactividad.

 

Un poco de historia

La historia del miso comenzó en el s. VI dc, se trajo por primera vez de la antigua china. En un principio fué tratado como un precioso y caro, reservado para la nobleza.

La sopa de miso se elaboró por primera vez en el s. XII. En el s. XIV, el miso se hizo más popular y se consumía en muchos hogares japoneses. Actualmente, el miso es fundamental en la cultura japonesa.

Durante el periodo Edo (1603-1867), Ieyasu Tokugawa, el primer Shogun, llevó a la familia Tokugawa a unificar Japón. Durante este período, la esperanza de vida era de 37-38 años. Sorprendentemente, Ieyasu Tokugawa vivió hasta los 75 años. La opinión generalizada es que su vida fue inusualmente larga para su tiempo debido al consumo diario de sopa miso con una gran cantidad de verduras. A partir de entonces, la sopa miso fue la base de las comidas en la familia Tokugawa. Esta familia reinó en el país durante más de 250 años y su fuerza se atribuye al consumo diario de este rico alimento.

 

Propiedades nutritivas

El principal ingrediente del mugi miso, es la soja, rica en proteínas, pero difícil de digerir. En el miso, la proteína de la soja se transforma en aminoácidos durante la fermentación, eso la hace fácil de digerir, además de ayudar al sistema digestivo y a repoblar la flora intestinal.

El miso es la forma más saludable y fácil de asimilar la proteína de soja. En su fabricación se utiliza todo el grano de la soja, incluida la piel. De este modo, el miso tiene el beneficio añadido de sustancias tales como la saponina, el ácido linoleico y la lecitina, que ayudan a disolver el colesterol adherido a las paredes sanguíneas. Por lo tanto, el miso favorece la prevención de la presión arterial alta, de la acumulación de lípidos en el plasma y de accidentes cerebrovasculares. Asimismo, contribuye a mantener la elasticidad de los vasos sanguíneos.

Las isoflavonas de la desoxidación de la soja alivian la rigidez en el cuello y los hombros. Asimismo, favorecen la prevención del cáncer de mama. La colina de la soja favorece la prevención del hígado graso y del envejecimiento. En el siglo XVII, se descubrió que las pipas quedaban más limpias de restos de nicotina si enjuagaban con sopa miso y no sólo con agua caliente. Ahora se sabe que la vitamina B del miso favorece la eliminación de las sustancias nocivas del tabaco y que también protege la garganta.

La vitamina B2 que se obtiene a partir del koji promueve la reducción de la oxidación del organismo, mientras que su aporte de vitamina B12 ayuda a la formación de la sangre y reduce la fatiga mental. La vitamina E de la soja favorece que se inhiba la peroxidación lipídica, provocando un efecto anti-envejecimiento. A esto también contribuye la saponina, que además favorece la prevención del endurecimiento de las arterias y de enfermedades hepáticas. Por su parte, las enzimas de la semilla de koji, los fermentos y las bacterias del ácido láctico ayudan a la digestión.

En 1945, en Nagasaki, Japón, después del lanzamiento de la bomba atómica el Dr. Tatsuichiro Akizuki, director del Urakami Dai-Ichi Hosital (actualmente llamado St. Francis Hospital) salvó muchas vidas alimentándose con arroz integral y sopa miso con algas. El Dr. Hiromitsu Watanabe, del Research Institute for Radiation, Biology & Medicine de la universidad de Hiroshima, estudió ampliamente el efecto protector del miso tanto en radiación como en cáncer. Otros investigadores se han sumado a estos estudios y actualmente podemos afirmar que el miso favorece la descarga de sustancias radiactivas en el cuerpo y, además, el HEMF, la sustancia antioxidante del miso, favorece la eliminación las células cancerosas causadas por la radioactividad.

 

Mugi miso

Fuente: Mimasa

Visto 1771 veces Modificado por última vez en Lunes, 05 Enero 2015 12:04
Valora este artículo
(1 Voto)